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19 de marzo de 2019
Historia de la ciudad

El primer asentamiento humano en la zona que hoy es término municipal de Campotéjar está documenado que se remonta a la Edad del Cobre, como demuestran sus yacimientos arqueológicos de Cerro Castellón. Sin embargo, desde el Bronce Argárico hasta los árabes, siglo XI, no existen datos, por lo que pudo estar despoblado el lugar. En la etapa nazarí fue frontera con los territorios cristianos, por lo que se edificó un castillo fortificado para su defensa, del que hoy no quedan vestigios.
Durante años sufrió un duro hostigamiento de las tropas católicas y en 1486 las tropas comandadas por don Fadrique de Toledo, el general y capitán mayor de Fernando el Católico, tomaron la plaza. Dos años después los Reyes Católicos cedieron el lugar a don Alonso Venegas para que reedificara el castillo.Y en 1490 tuvo que ser fortalecida por el conde de Tendilla, tras declararle la guerra al rey Boabdil. En 1609, don Pedro de Granada y Venegas consigue la jurisdicción y alcabalas de Campotéjar. CAMPOTÉJAR EN SU HISTORÍA El año más importante para Campotéjar quizá sea 1920. Cuando el entonces marqués de Campotéjar, don Santiago Felipe Durazzo Pallavicini, vende el pueblo a la Sociedad Garrido, romero, Rojas y Compañía. (En adelante, S.G.R.R. y Cia). Campotéjar se vendió un 17 de marzo de 1920 a S.G.R.R. y Cia que se creó el 9 de Febrero de 1920. Queda constancia de esta venta en el folio 150, Libro 5º de Campotéjar, Tomo 316, Finca 268, Inscripción 2ª. El Estado, como todos sabemos, andaba en pleitos con esta familia para que el Generalife - puesto que no tenían títulos de Propiedad del mismo-, se declarase Patrimonio Nacional. Este último marqués de Campotéjar vino a España para ultimar los detalles de cesión del Generalife a manos del Estado; como gesto de buena voluntad regala la Casa de los Tiros al cabildo granadino y es en este momento cuando se vende Campotéjar. Sin duda quería dejar zanjado todo lo referente a sus posesiones en España. Perdido el Generalife, y la Casa de los Tiros, intentó sacar provecho de lo que le quedaba. Venderá de una forma rápida y por escaso valor, el pueblo. La gente de Campotéjar no esperaba este trato y quedó -lógicamente-, muy decepcionada. En la mente de todos estaba el deseo de que las tierras que siempre habían cultivado, pasasen a sus manos, comprándoselas directamente al marqués, pero este optó por vendérselas a la C.G.R.R. y Cia , Compañía ajena totalmente a los intereses del pueblo. Estaba claro que no quería esperar a solucionar el tema de sus colonos, y el destino de éstos no le preocupaba en absoluto. Hay un dato que llama la atención; la gente de Campotéjar siempre habla de que el último señor de este pueblo fue una marquesa; hay que decir , que esto no esasí, porque "la mujer que vino en coche", era la viuda del marqués que, llevada por la nostalgia visitó Granada y recorrió todo lo que antes fue propiedad de ellos: Generalife, Casa de los Tiros y Campotéjar. Sin duda la llegada del coche fue un acontecimiento porque entonces el transporte se hacía con tiro de caballos, con paradas en la Venta Barajas, Rincón, Andar, Zegrí, El Chaparral y Mitagalán. Cuando la Sociedad tiene en su poder las tierras comienza a vender. Actuó como apoderado de la compañía Francisco de Paula López Ruiz. Este disgrega parcelas para que en lo sucesivo formen predios nuevos e independientes. El padre Correas vino de mediador entre las partes -Sociedad y compradores-. No debemos olvidar apuntar que existió una gran diferencia entre los compradores , pues los grandes labradores -arrendatarios- podían comprar más cantidad de tierra que los pequeños. Ejemplo de ello lo tenemos en el año 1.924, cuando se le venden seis predios a Francisco Ramos Contreras. Andrés Maldonado pasó a ser el año 1920 uno de los más ricos dueños en Campotéjar. Entre las propiedades urbanas del marqués, se encontraban una Posada en la calle del Pilar, en la calle Real, lo que todos conocían como Casa Antigua y la Casa Grande, situada en la calle Labradores que era la calle más poblada. En el momento de la venta, también eran "acomodados" los gañanes, porqueros... . La propiedad quedó muy fragmentada. Esto que puede parecer lo más apropiado, pues supondría que estaba la tierra más repartida, entrañaba no pocos problemas, y sus consecuencias serán muy negativas como se verá más adelante. Existen unos datos referentes al Partido de Iznalloz referentes al tema de los latifundios donde aparecen los siguientes datos sobre latifundios para 1932 y que no dejan de llamar la atención puesto que nos dicen que Benalúa y Montillana se hallaban muy parceladas, Dehesas Viejas con 1398 Ha. Tenía el 60% de sus fincas en sólo dos parcelas, Campotéjar tenía el 62% de sus superficie en dos fincas y una de ellas con 1797Ha. Y así sigue una serie de datos referidos al resto de pueblos del Partido de Iznalloz. No obstante, no especifica los propietarios, pero lo que llama la atención es que si hablamos de aparcelaiento estos datos se contradicen a no ser que el autor del libro tuviese los datos de años anteriores a la venta del pueblo o de los primeros momentos de dicha venta, porque los embargos de 1.932 no pueden ser referidos en un libro de ese mismo año. La Sociedad fue la que realmente salió beneficiada ya que vendió, a precios más caros, unas tierras que adquirió a precio de saldo debido a la premura del marqués en vender. La fórmula que desde el mismo año de 1.920 sigue la Sociedad fue la venta de las tierras a plazos. Fue de esta forma porque se hizo en un momento en el que los precios de la tierra estaban muy altos, y la gran mayoría si quería acceder a un sueño abrigado durante generaciones: su propia tierra, debía hacerlo de este modo. Grava error que se empieza a pagar ya en el año 1.932, cuando muchos propietarios de tierras fueron embargados por falta de pago. Pero no sólo afectó a las propiedades rústicas, también a las urbanas, bien fuesen casas o chozas de chamiza. Error que sigue en el tiempo, comprobable cuando en el año 1.936 se realiza el traslado del tipo contributivo aún no habían acabado de pagar la tierra, a pesar de haber transcurrido 15 años. Se encuentran por tanto con un escaso trozo de tierra nada rentable, que tienen que acabar de pagar y como añadido, la contribución. No es difícil imaginar la situación tan desesperada en la que muchos se encontrarían y que podría explicar - aunque no por ello digamos que estuviesen justificados -, los radicalismos habidos en ciertas propiedades durante la Guerra Civil. Lo que no deja de llamar la atención es el hecho de que sea a partir del año 1.936 cuando las propiedades de sólo unos cuantos empiezan a crecer de forma considerable. Incluso hasta el punto de que muchos de los propietarios actuales vinieron hace muchos años de fuera del pueblo y se instalaron aquí aprovechando la coyuntura de unos propietarios agobiados por los impuestos y obligados a vender. A todo esto se unieron los dificilísimos años de postguerra. Si antes fueron los impuestos y los plazos ahora serán las situaciones límite las que obligaron a vender como sea y a precios ínfimos. En 1.942 el hecho de que los muchisimos documentos privados que se hicieron en 1.920, deban convertirse ahora en escrituras Públicas que debían ser pagadas, dificulta aún más las posibilidades de seguir siendo propietarios. En todos los sentidos Campotéjar se ve afectada negativamente cuando el pueblo se vende hasta el punto de que años más tarde, en 1.942 y 1945 Campotéjar ve aumentada la contribución de forma disparatada sobre las propiedades, siendo así que los pueblos colindantes pagaban menor contribución por poseer un Catastro más antiguo. El Ayuntamiento es el primero en protestar y en este caso tenía motivos más que suficientes, no sólo debía defender al pueblo sino a sí mismo a ser propietario de una Sociedad llamada Eras Antiguas, donde se incluía un terreno que con el tiempo será un fuente de ingresos para las arcas municipales al ser vendido por parcelas, como terreno urbanizable. (Egido Eras). Es Ayuntamiento envía un escrito de protesta, y que a decir verdad tiene toda la razón. El escrito referido a Campotéjar es del tenor siguiente: " Para alguien que pase por las carreteras que la circundan, la de Granada y la de Dehesas Viejas, ve unas tierras ricas y productivas pues ve sus vegas y sus secanos que dan una sensación de bonanza. En cambio, si entramos por Andar y pasamos por las Umbrías Grande y Chica, el Pocopan, el Cuco, Cerro Castellón, Cerro del Víctor, Cerro del Barranco los Lobos, el Llano de la Corza, Cantallora, Los Caices, y por la linde de la Junta saliese otra vez por Andar la sensación ya no sería de bonanza" Esto es cierto y más en aquellos años, hoy quizá no tanto, debido al cultivo del olivo. Pero si observamos las fotografias rápidamente vemos como el terreno se empobrece - en los lugares indicados -, pues es fuertemente calizo. En los años 40 los precios asignados a los productos básicos no compensaban a los pequeños propietarios de los factores ya numerados, a parte de que se presentasen malos años para las cosechas. A lo anterior se sumaba el costo de la producción, y la comercialización de los productos, el Puntajo y Onitar, hacia difícil el transporte por medio de animales y muy caro, si se hacia mecánicamente debido a sus grandes pendientes y largo recorrido. Cuando Campotéjar se vende, solo se producía de forma alternada trigo y cebada y garbanzos al tercio, pero no eran cosechas de gran producción. El olivar era de reducidas dimensiones e improductivo. En otros tiempos estas cosechas de cereales se veían compensadas por el monte y el ganado. En los años cuarenta el monte ya había desaparecido debido a las roturaciones y el intenso aparcamiento que se produce con las compras de tierra que eliminaron casi el 90 % de la riqueza pecuaria. El tema de las roturaciones es mas antiguo de lo que recordarse pueda. Sin embargo esta práctica se ha mantenido hasta nuestros días ya que la figura de los rotureros es la que mejor recuerdan los mas ancianos; éstos, los rotureros, rompían un trozo de monte, lo cultivaban gratis dos o trés años y después, pagaban un precio por lo cultivado. A parte de la renta debían pagar una gallina. En tiempos de este último marques se le seguía pagando en especie y se sabe que el medidor de tierras era el guarda José Antonio Muñoz. El regadío se verá también afectado por el fuerte aparcelamiento y evidencia la escasez de agua de sus vegas. Paradogicamente, estas se veían arrasadas la mayoría de los años por el desbordamiento de los ríos a Capotear: el río Moro y El Garnafate.